Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Clavos en el Cielo...



Sea entonces... 
este calvario de cinco clavos para crucificarme en aspa. 
Cinco puntas de lanzas que ahogan mi respiración.
Un penúltimo gemido antes de esta muerte 
llena de plegarias y ningún antojo,
donde, azumbradas mis ganas, 
tiemblan mis misterios
a Tu Mano,
Mi Señor.
Tú.


Mi Señor
derrama en mí la Voluntad de Tu Obra.
Unge en mi auxilio,
libera los demonios que me poseen,
confiere fuego sacro para este Tu Templo
que nace indómito y acaba a Tus Pies.
Rendido.
Implorando.
Clamando...



Mi Señor,
aquí tienes mi Cielo... para ser lluvia sobre Tu Infierno…

©ɱağ

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Morir...


Tu mirada me quema cuando leo en ti esas intenciones. Tu rictus te delata y habla a gritos callados esas ganas de follarme como si no hubiera mañana. Cada parpadeo de tus ojos es como una caricia que me hipnotiza… y atrapa. Cada respiración ronca, casi bronca, declara un suspiro en mi boca mientras mi piel tremola y mi mirada, clavada en ti, ondea provocándote. 


Te siento, así, tan cerca de mí que las sábanas duelen, y el sendero entre mis piernas te invita a pasear. Tu boca se quema de besos con sabor a café y la taza humea en tanto mi cuerpo se vuelve serpiente desnuda. Pienso en el camino de migas que la noche no ha borrado: Mis prendas derramadas por el pasillo, hurgando las necesidades de piel, de carne, de agua y de todo…; de verbos sucios y conjugaciones que incendian… y mis manos son libélulas revoloteando sobre mis nacientes ramblas, bailándote incipientes de pecado… 

Y, entonces, dejas la taza y te olvidas del café. Te vistes de homicida mientras tanteas tu táctica y proyectas en mi boca parte de tus armas... Muerdes mi cuello con labios prietos y llegas a mi oreja. El lóbulo es un detonante de los instintos y me concibes al oído tus intenciones que ya arden en mis entrañas... Me asesinas la piel en cada tajo de tu lengua, en cada presión de tus manos, en el peso de tu cuerpo, en el aliento de tu boca, en las arañas de tus dientes... Y sí, me inmolo mártir en este fuego...

... porque no hay mejor forma de morir que follándonos... 


 ©ɱağ

sábado, 11 de noviembre de 2017

Salvajes e indómitos...

Abigarras mi piel como si fuera tempura en tus manos, acercándome a ti casi hasta encastrarme en tu piel como una perla al baño de una alianza. Nuestros alientos, como dos vendavales acompasados, se comen la piel y la saliva... y nos hacemos egoístas, desinteresados del otro y volcados en nuestro propio placer... sabiendo que, sin el otro, somos solo piel y huesos. 


Nos derramamos en mil sentidos que exfolian cada poro de nuestra piel, clavándose como alfileres en la sien, templandonos tal nubes de algodón cuando nos enredamos y temblamos como dos hojas guiadas por el deseo, por el desbordamiento de estos mares de sentimientos que nos hacen tan nuestros, tan del otro... perdiendo la constancia de lo inconsciente, devorándonos como dos salvajes que no meditan pero que sienten y se entregan... 

Y llega el culmen, la parte más instintiva, la que no se puede evitar, la que no se puede coaccionar, la que no ha de limitar... Somos dos serpientes en una danza de fuego, de líquidos, de esencias, golpeándonos mutuamente, pecho contra pecho..., quebrando la última brisa de ese voraz hálito que muerde los labios, que abre la boca, que derriba e irrumpe el espacio húmedo de la lengua..., que gime, que revienta, que cruza..., que nos hace Uno... Somos la fuerza, la vida de un placer máximo que nos mata... y nos resucita.

martes, 7 de noviembre de 2017

Tu Gracia en mí...


Estoy... porque me has llamado. 
Espero..., dándoTe las gracias 
porque en Ti, Contigo, 
todo es bello 
y haces que mi corazón se abra a Tu Gracia. 

Porque Tú sabes Amar. 
Tú sabes Guiar. 
Tú me enseñas. 

Tu Mano estaba tan cerca de mí para tomarme 
y arrancarme de los caminos oscuros... 
para sanar esta mi Almam
rota y ensangrentada,
 que me aquietaba... 

Y es que en Ti, Mi Señor, 
con Tu infinita Misericordia, 
con Tu infinita Ternura, 
todo es mi Sino. 



©ɱağ

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.